sábado, 19 de noviembre de 2016

TIEMPO.

Hoy vengo a quejarme, a quejarme del poco tiempo que llegamos a tener, para hacer las cosas que nos gustan y no por obligación, los estudiantes de hoy en día.

Estoy totalmente en contra del sistema educativo de este país. Entiendo que los maestros/profesores manden tareas para casa pero, lo que no llego a pillar, es que sobrecarguen a niños de seis o siete años con muchísimos libros y con muchos deberes. Están en edad de hacer de todo, tanto deberes como disfrutar de su juventud, se pueden mandar deberes pero pensando que los niños también tienen que disfrutar de las tardes, son jóvenes, cuando estén en cursos superiores, ahí si lo entenderé.
Que conste que estoy a favor de los deberes (prefiero muchos deberes antes que exámenes) pero hay veces, que los maestros se pasan y piensan que solo existe su asignatura.

Al igual que los niños, los estudiantes de la ESO y, sobre todo, de bachiller, están viviendo el no poder disfrutar de las tardes para hacer lo que uno quiere. Conforme se avanza, tanto en edad como en cursos, ves como todo a tu alrededor, todo empeora, teniendo menos tiempo para lo que te gusta, siendo todo más difícil.

Llega un momento en el que no quieres seguir y en el que quieres escapar, dejando todo atrás y haciendo lo que más te gusta. ¿Por qué sino nos gusta tanto el verano? Esos tres meses, saliendo, entrando, haciendo lo que uno quiere sin tener que preocuparse de que al día siguiente tiene un examen de cinco temas de historia o que tiene que preparar un trabajo para la asignatura de filosofía, que encima tiene que ser inglés.

Yo lanzo la siguiente pregunta: ¿alguien se preocupa por la salud de un estudiante? Agobios, ansiedad... nadie comprende esto hasta que lo vive.


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